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Guillermo Padrés, carambola de tres bandas

11Jugada política, jurídica y mediática. Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora, fue acusado desde 2014 de desviar recursos públicos para su beneficio. El 13 se septiembre concluyó su periodo constitucional como mandatario, el día 23 un juez ordenó su aprehensión. Interpol emitió fichas internacionales para localizarlo y presentarlo.
Hace días Padrés Elías se presentó ante un juez en el Reclusorio Oriente de la CDMX.
– Golpe político. La escena preparada por el equipo legal de Guillermo Padrés, encabezado por Antonio Lozano Gracia, exdiputado, exprocurador General de la República y vinculado a Diego Fernández de Cevallos; pinta un cuadro simple pero contundente: los panistas, aun los presuntos mañosos, dan la cara, tienen principios y normas de conducta que otros no.
Javier Duarte, igual que Padrés, utilizó a los medios de comunicación; igual que el de Sonora, anunció una acción trascendente, su salida anticipada del gobierno para enfrentar tanta maledicencia, tanta acusación. Así lo hizo, solicitó licencia y hasta hoy nadie sabe, nadie supo, más de él. El priista desterrado carece de valor, es un cínico. Y salpica.
PAN: 1-PRI: 0 marcador en el “combate” a los corruptos. Hasta ayer el PRI presumía que sí expulsó al suyo, el PAN sólo lo suspendió. La circunstancia cambia.
– Golpe jurídico. Guillermo Padrés se amparó contra actos de la autoridad al abandonar el poder; su sucesora, Claudia Pavlovich, integró expedientes gordos en su contra, la protección del amparo terminó apenas la víspera. Tiempo suficiente para que la División Panzer de abogados armara su defensa.
Por lo pronto, y nuevo amparo de por medio, el indiciado permanecerá a disposición del juez en los separos del reclusorio con todo y la orden de aprehensión de la PGR encima; no puede ser llevado a prisión federal alguna ni trasladado fuera de la capital. Esos abogados, ni Obama.
– Golpe mediático. Al entregarse a las autoridades ante los medios en vivo y directo, clamando su inocencia y acusando persecución política, el exmandatario se blindó contra las atrocidades que ahogan al sistema judicial mexicano.
La posterior detención de su hijo es un elemento extra, acción de respuesta inspirada en aquello de “para cabrón, cabrón y medio”.
El montaje en escena le pone una lupa social al proceder del Ministerio Público, plazos y contextos que, de no ser por la visibilidad del caso, serían manipulados sin recato alguno para extorsionar, vengar, ablandar. Lo que miles padecen atrozmente desde el anonimato.
Los reflectores que sus abogados le consiguieron provocaron reacciones públicas y políticas relevantes, como la de Margarita Zavala, quien dijo que otros exgobernadores debían seguir su ejemplo.
Entregarse y responder a las acusaciones de enriquecimiento ilícito, defraudación fiscal y operaciones con recursos de procedencia ilícita, por un monto superior a los ocho millones de dólares, como Padrés lo hizo. Y Duarte no. Golpe de efecto. Tomado de DossierPolitico