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Guardería ABC: ¿Crimen de Estado?

4* ¿Qué espera la PGR para citar y confirmar o desmentir las nuevas tesis sobre la tragedia de la Guardería ABC?

La tragedia de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, es una de las grandes heridas nacionales.
Los 49 infantes que murieron en un incendio provocado por la negligencia humana fueron, junto con los desaparecidos de la narcoguerra, el gran pendiente que dejó el sistema de justicia del gobierno de Felipe Calderón.
Por eso llama poderosamente la atención el saber que la Procuraduría General de la República tiene desde hace 9 meses una ampliación del expediente con hechos que podrían resolver en definitiva el caso.
Lo curioso es que de enero a la fecha nadie acelera las declaraciones de los nuevos testigos, que de facto parecen evidenciar el origen y los móviles de la tragedia.
La historia en simple es que el entonces gobernador de Sonora, Eduardo Bours, ordenó a su secretario la destrucción de archivos comprometedores resguardados en una bodega, contigua a la Guardería ABC.
El secretario de Bours llamó a uno de sus choferes, a quien le giró la instrucción. Este a su vez fue a la bodega en pleno día, y le prendió fuego a los documentos estatales.Sin medir consecuencias del acto, el fuego del archivo secreto se propagó a la guardería en donde vino el fatal desenlace.
El hecho de que el chofer terminara desaparecido primero y muerto después, constituye un eslabón perdido dentro del caso.
Pero hoy se tienen las evidencias, en video, en confesionales notariadas, de la novia del chofer, así como los testimoniales de un sexoservidor, amante y confidente del secretario del gobernador, entre otros.Los dos reconocen haber testificado llamadas telefónicas en las que desde la oficina del gobernador se les reclamaba a sus parejas sentimentales el error de haber destruido de día -y no de noche- los archivos comprometedores.
¿Qué espera la PGR para citar y confirmar o desmentir las nuevas tesis? ¿La inmovilidad es porque se trata de un exgobernador priista en la antesala de año electoral?
Y en el caso de Bours. ¿Dio él personalmente la orden a su secretario para destruir los delicados documentos? ¿Su secretario fue específico con el chofer y escolta para consumar la destrucción de día, y no de noche?
Si esos fueron los casos, ¿Puede ser acusado el exgobernador priista de ser autor intelectual voluntario o involuntario del incendio? ¿Pueden el secretario y el chofer ser considerados autores materiales?
Y lo que es peor aún, si la muerte del chofer está ligada a la urgencia de romper el eslabón que podría revelar el negligente y criminal acto, ¿estaríamos ante un crimen de Estado? Son demasiadas las preguntas. Los mexicanos –y sobre todo los padres de esos pequeños– están urgidos ya de una respuesta. ¿Actuará la PGR?